sábado, 27 de mayo de 2023

El animal. Texto libre ganador 19-5-23


En las jaulas ponía: “No dar de comer a los animales”. Yo hice lo que todo el mundo habría hecho, es decir, dar de comer a los animales. Lo hice porque según yo, si ponen un cartel diciendo eso, dan ganas de llevarle la contraria. Le di chocolate del noventa y nueve por ciento, que era lo que llevaba. Entonces, el animal se lo comió. No sé ni yo, qué animal era pero empezó a transformarse en otros animales. Después, cada animal que aparecía se separaba del cuerpo del otro animal, así hasta que toda su jaula se llenó de animales. Tenía una cabeza de pato con un pico de ornitorrinco, unas orejas de cerdo, cuello de jirafa, patas de cocodrilo, cola de caballo y cuerpo de cabra. Ese animal salió corriendo hacia una de las paredes de la jaula y la empujó hasta romperla. Entonces todos los que estábamos en el zoo salimos corriendo excepto Manolo, que se había quedado “empanao” pensando en un nuevo nombre para ese animal. Como no quería que se lo comiera lo cogí y me lo llevé a rastras hacia la salida del zoo. 

Luego la policía me preguntó quién le había dado chocolate a ese animal. Le dije que fui yo. Entonces me arrestaron, me metieron en la cárcel y ahora estoy allí escribiendo esto y esperando a que me suelten.

lunes, 15 de mayo de 2023

Una fiesta rara. Texto libre ganador 12-5-23

 


Y entonces de la nada apareció toda la clase. Decidimos hacer una fiesta. En la fiesta creamos una nueva comida, le llamamos “macamuco”. Le llamamos así porque está hecha de mocos, huevos podridos y caca de marciano, que nadie pregunte de dónde hemos sacado eso. Al rato apareció una nave espacial, si le se podía llamar así a una botella gigante que cae dando vueltas. Cuando aterrizó cayó de tapón. Después la botella se abrió y de ella salieron unos marcianos que eran unos cubos llenos de agua. Vinieron diciendo que cómo se nos había ocurrido hacer comida con su caca. Cuando por fin se fueron decidimos seguir con la fiesta. Poco después nos acordamos de que había deberes del colegio. Todos nos pusimos a hacer los deberes. Cuando terminamos jugamos a muchos juegos: al parchís, al ajedrez, a fútbol, etc. Después tiramos a la basura la comida que habíamos creado. Veinte minutos después eran las ocho menos cuarto y exactamente a esa hora llegó una nube, tiró un rayo y cayó en un árbol que teníamos al lado. El árbol se quemó y nosotros salimos corriendo de allí. Nos fuimos a otro sitio. Cuando llegamos al nuevo sitio era ya muy tarde, o mejor dicho muy pronto, porque eran las nueve menos diez del día siguiente, pero eso no era lo peor, lo peor era que el colegio empezaba a las nueve y estábamos en el lado contrario del pueblo. Corrimos para llegar a tiempo. Al llegar el maestro nos regañó por llegar una hora tarde.